69.2018/04

Fanzine pan y dime tonto

Cuando lleguemos al poder

Una de las primeras medidas que adoptaremos cuando lleguemos al poder será cambiar los atascos de sitio para ponerlos donde haya poco tráfico. Los pasos de cebra pasarán a llamarse pasos de tigre y se adelantará a los otros coches siempre por detrás. Se trabajará los domingos y se descansará el resto de la semana. Se prohibirá mirar al sol con los ojos cerrados o dormir con los ojos abiertos. Se descansará con los pies encima de la mesa (a poder ser, con barro) y eructar volverá ser de buen gusto.

En la mesa, al comer, se cantará siempre; y a todos nos faltará, al menos, uno de los sentidos. Los sentidos pasarán a ser siete y no incluirán jamás el del ridículo. Masticaremos con la boca abierta y cambiaremos los cubiertos de mano.

Los zurdos serán diestros y los ambidiestros, ambizurdos.

Las faltas de ortografía serán obligatorias. Convertiremos las cárceles en bibliotecas y a los presos en bibliotecarios. Los soldados limpiarán las calles y los banqueros, el alcantarillado. Policías y jueces serán juzgados por un tribunal serio de payasos. Las iglesias serán centros cívicos y los vicios estarán subvencionados.

Será obligatorio viajar y disfrutar de la comida. Se prohibirán las críticas y se fomentarán las alabanzas. Los metros serán un poco más largos y los kilos un poco más ligeros. Las distancias cortas, aún más cortas. No se podrá amar a más de seis personas al mismo tiempo, pero tampoco a menos de dos.
Los salarios máximos bajarán y los mínimos subirán. Los impuestos serán compuestos y sin novio.

El Banco Central será descentralizado y concentraremos las periferias. Se prohibirá pagar por las cosas más de lo que cuestan y hasta los calvos sabrán lo que vale un peine.

Obligatorio jugar al mediodía. Las corbatas se anudarán en la frente y los zapatos, uno con otro. Habrá becas para los que caminen descalzos y miren a la luna distraídos. Por decreto, la lluvia será buen tiempo, y el solecito, mejor. Habrá que caminar siempre que se ande y detenerse cada vez que se pare.

Obligatorias las siestas y los aperitivos.

¡Ay del que no sepa cocinar, soñar o besar! ¡Ay del que no sepa componer versos! Cuando lleguemos al poder...

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