68.2017/10

Fanzine opaco que vibra

Pedir es gratis

Padre nuestro que estás en los cielos
cómprame un coche, vísteme de Prada
No me dejes solo.
Nunca confíe demasiado en la gente con zapatos, mocasines para conducir.
Tien poca suela, tien poca tierra, tien poca gracia para conjuntar.
Siempre rezo, rezo en alto para que el Dios que llevo dentro no se confunda y sepa que soy yo.
Generalmente padrenuestros, tienen buena métrica, son fáciles de rezar.
A veces mientras rezo, miro mis uñas recticortadas y bienlimadas.
A veces me fascino y me dejo seducir por la idea de la perfección humana.
Perfección que experimento cuando compruebo con embeleso como mis dedos corazones, yuxtapuestos, coinciden exactamente con la longitud entre mis fosas nasales, pudiendo colocarme en una posición cómoda, orgánica y natural, éstos, dentro de éstas.
Más tarde, desayuno antónimos salteados con salsa esdrújula, crudités de franqueza al aroma de punzadas cervicales, regado todo ello con zumo de
cortesía banal edulcarada y pueril.
Siempre confíe en las abuelas extremadamente besuconas.
Generosas en saliva, generosas en ternura, generosas en lejía.
No me arrodillo, ni cuando rezo ni nunca.
Prefiero posición en cuclillas. Arrodillarse es tomar, acuclillarse es exhalar.
Soy profano en general, cauto en demasía y transigente en lo ajeno, así no en lo propio.
Padre nuestro que estás en los cielos.
Ave María Purísima.
El angel del Señor anunció a María.
Y concibió por obra del Espíritu Santo.

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