68.2017/10

Fanzine opaco que vibra

Alas de recuerdos

Le alejan a uno de sus recuerdos. Es difícil no torcerse el tobillo en el camino y retorcerse del dolor.

Es detrás de la sabana que está tendida, frente a los miedos que están secándose, acartonándose, dibujándose grietas por donde agarrar y trepar a los silencios que están marcados, a pie de página, a pie de calle, a pie… recorro todas las sendas, polvorientas, arrastrando los pies para manchar mis zapatos y emborronarme los ojos. Para dejar una estela. Para que me vean desde atrás, para que me dejen sentarme encima de mi propia espalda, arrugando el suelo con mis alas rotas de cemento negro, grumoso y húmedo.

Mientras, alguien me vende un racimo de pesadas noches de olor a vendas usadas. Alguien que no conozco, pero intuyo, que es probable, que me suene… de familias muertas que ya no recuerdo.

Y así, lloro, y me seco la frente de sudor de levadura y moho, sudor verde, que lamo por aburrimiento, ese aburrimiento que conocemos todas, todos, y que lo encerramos, entre teclados de viejos ordenadores, que ya no arrancan, pero su uniforme blanco-roto tiñe las paredes de los sueños que cantamos para no dormirnos.

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