68.2017/10

Fanzine opaco que vibra

Toma chocolate, paga lo que debes

He decidido dejar de ver el telediario. No quiero conspirar contra mis deseos.

También, al hilo de esta decisión, creo que no veré porno durante una temporada. Me parecía releído, relamido, resabiado. La próxima vez que me masturbe lo haré pensando en mi madre. Quizás al principio me baje la libido pero si insisto y me concentro, si pienso, recuerdo, reflexiono y me abrazo a mi complejo de Edipo, quizás puede que tenga un orgasmo. Quizás…

Todo esto me parece sucio, pegajoso, como tener las manos llenas de chocolate. Por mucho que te limpies, te lamas los dedos, las palmas, sigues encontrando restos, y cuando ya no los ves, cuando te ves limpio, ansías volver a comer chocolate.

Si, no quiero volver a hablar de mi madre pero me empuja un sentimiento de liberación. No, no es liberación. Es rabia. Pero no quiero sentir rabia, no quiero comer chocolate, no quiero que me tengan cogido por los huevos Nestlé, Unilever, Coca-Cola, ¡su puta madre! Mi madre. ¡Mierda!

No quiero ser un jodido yonqui existencial dependiente del amor maternal.

NO QUIERO COMER CHOCOLATE.

Lo tengo en el armario. Tres tabletas. Puro purísimo tú. 72%, 74% con pepitas caramelizadas y 85%.

Mierda de la buena primo.

Hay una canción de la vieja trova cubana: “Toma chocolate y paga lo que debes.” Yo pensaba que había un subtexto en la canción. Un mensaje anticapitalista, o antiimperialista. Pero no. Me lo corroboró una nativa cubana:

(Acento cubano) “¡No carajo! ¡Ni subtexto ni mielda! ¡Toma chocolate y paga lo que debeh coooño! ¡Eso eh! ¡Nada mah! ¡Toooma y paaaga explícito!”.
Pura política mercantilista en Cuba. Joder, se está perdiendo todo, se está perdiendo Cuba. Hablo sin saber. Pero hablo desde el deseo, de ir a Cuba, de comer chocolate, de abrazar a mi madre.

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