69.2018/04

Fanzine pan y dime tonto

Opinel 3.14

Gilberta Sanchez Ruiz de Oronozco es la presidenta de la Comisión Cafetera de la Unión Europea. Su objetivo es garantizar la calidad del café que se consume dentro de la Unión. Especialmente el cosechado en los países miembros productores: Alemania, Suecia e Irlanda. Para ello, la señora Sanchez toma café, todas las mañanas, sentada en un sofá de mimbre frente a una mesita de cristal donde hay una caja con pastas de té. Sorbe, saborea, mordisquea y escupe en una jofaina de latón. Levanta el dedo pulgar en caso de que el brebaje supere su estricto control de calidad. Si la bebida no es de su gusto, apunta hacia abajo con el dedo gordo y pulsa uno de los botones rojos que tiene injertados en las sienes. Mueren las responsables de esa taza de café. Ella no ve el asesinato, claro. Esas personas que fenecen puede que esten en Lituania o en Portugal cuando dos mujeres inglesas armadas con subfusiles de asalto entren en la habitación y descerrajen tres disparon que maten al instante a las que han cometido la falta en su quehacer. Gilberta Sanchez Ruiz de Oronozco ha sido condecorada con la máxima distinción europea por la calidad superior en su labor: la borla de Honor de la Orden Campestre Filipina de Julián VII. Además, ha sido recibida en numerosas ocasiones en embajadas, palacios reales y episcopales o centros de convenciones nacionales donde siempre se le ha tratado de Excelencia. Simplemente porque hace bien su trabajo: probar café y matar gente. Ahora preparan un libro infantil en forma de cómic para explicar su labor. «Gilbertita y el granito de cafecito», se titulará. En la portada, una semilla de cafeto ilustrada con vivos colores sale disparada del cañón de una Parabellum. Al fondo se divisarán chozas de paja y rascacielos de cristal. Quizá pongan también algún cocotero y un aeropuerto. Todo ello impreso en papel reciclado con tintas ecológocas. A los niños les va a encantar, comentan en la editorial. Los de márketing han concertado una gira que llevará a la autora a más de 45 centros escolares donde podrá explicar, in situ, su día a día en su centro de trabajo. La Unión Europea le debe mucho a Gilberta Sanchez Ruiz de Oronozco. Le adeuda una estatua, un reconocimiento, un aplauso. Todos somos Gilberta Sanchez Ruiz de Oronozco. Sanchez. Sin tilde en la ‘a’.

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