69.2018/04

Fanzine pan y dime tonto

Sap-sap-psa

Un cambio brusco en la vida.

Las horas pasan de durar 40 a 120 minutos. De ocupadas a libres. Como un taxi que deja al pasajero en el aeropuerto después de una larga carrera. La soledad del conductor que vuelve a la ciudad, que vuelve a la radio, al carrusel de voces que le acompañan hasta casa.

Llámame, diría después bruscamente.

Los impulsos no están permitidos. Es como si un médico se enamorara de una paciente en mitad de una operación a corazón abierto. Como si se quedara embobado viendo esa víscera latir entre charcos de sangre. Y su equipo que le apremia. Doctor, hay que seguir.

Brusco. Como el Lam.

Y piensa que todavía no está todo hecho, que, a pesar de la curva peligrosa, del control, de la aduana, del bache mal arreglado y de las nubes negras que se acechan sobre la montaña, merece la pena mantener el pie suavemente hundido en el acelerador y seguir hacia delante, hacia el norte, hacia el fresco de la brisa en la cara.

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