69.2018/04

Fanzine pan y dime tonto

Salud mundial

Sala de espera de la consulta de pediatría.
Media docena de ancianos se miran los unos a los otros.
Sujetan los bastones entre las piernas.
Son veteranos de guerra que nunca han empuñado un fusil.
Nunca les dijeron que había guerra.
Les ocultaron el conflicto.
Llega el enfermero y llama al siguiente.
Será don Rigoberto Alcucio Enfermo (apellido redundante pero real).
Tiene psoriasis en los intestinos y le duele la muñeca al masticar.
Enfermedad de nuevo cuño que solo se da en los niños como él.
La inventaron los rusos a finales del siglo veinte.
Para terminar con los georgianos.
Pero fulminaron a los niños.
Ya no quedan niños en el mundo.
Por eso los pediatras se han organizado para presionar.
Defienden sus puestos de trabajo.
La OMS acepta que la infancia llega hasta los 86.
La adultez desde los 86 hasta los 87.
La vejez todo que lo que queda por delante.
Teniendo en cuenta que la nueva ley elimina automáticamente
a todos los mayores de 88, saque usted las cuentas.
Ya solo trabajan los pediatras en el ámbito de la medicina.
Un grupo de presión efectivo, sin duda alguna.
Don Rigoberto termina la consulta y se dirige hacia la salida.
El resto de viejos-niños se van con él.
Compañeros de residencia.
U-ese-A. U-ese-A. U-ese-A.
Hoy hay baile de primavera en la planta baja.
Servirán bizcochos sin azúcar y vino sin alcohol.

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