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Fanzine opaco que vibra

Opinel 3.14

Ada del Mar opera con su banco desde su teléfono celular. Hace meses que no pisa una sucursal. Ya no hay sucursales. Cerraron todas a principios de siglo. La yema del índice de Ada del Mar patinando sobre la pantalla transfiere, compra, manda, prepara, chequea y revisa. Firma. Ada del Mar, actuando desde su terminal, se ha convertido en empleada de su banco. Una empleada de banca que interacciona con un único cliente: ella misma. Y por eso el banco no le paga por trabajar. Es más, le cobra. Por su bien, claro. Un empleador que cobra a su empleada.

Hace poco Ada del Mar cometió un error al realizar una transferencia. Una torpeza de poco monto. El banco la despidió. Sus empleados no pueden cometer errores, le dijeron. Ella respondió diciendo que no era empleada, que era cliente, usuaria. Pero ya no hay clientes. Ahora todos son trabajadores. Empleados que hacen gratis el trabajo de los antiguos empleados, que ya son ex-empleados.

Entonces, te preguntas, ¿quién conforma el banco? ¿Quién está en esos edificios suntuosos de paredes de piedra? Si ya no hay trabajadoras en los bancos ¿qué guardan en esos mausoleos? Nadie lo sabe.

Ada del Mar se quejó del trato mediante un escrito ejemplar. Agua de borrajas. El banco la llevó a juicio. Ganó el banco, por supuesto. Además, el mismo banco interpuso una denuncia contra Ada del Mar aprovechando un resquicio, una laguna legal, una junta mal sellada. Ejecución inmediata de la sentencia. Martillazo de la justicia. ¡Pam! ¡Pam! ¡Pam!

Ada del Mar duerme en prisión. Privada de libertad en el correccional para mujeres de Ochogote. Allí comparte celda con otras que, como ella, pensaban que eran clientes y resulta que fueron tratadas como empleadas. Emprisionadas por la banca dos-punto-cero, por la banca amiga (la otra banca, la que es cada vez de más gente), la banca virtual que no tiene sucursales ni oficinas, la que tiene unos carteles molonguis con los que ofrece créditos a devolver fácilmente en varios meses de trabajo (trabajo que, casualmente, has perdido porque eras empleado de banca y ahora el cliente es su propio empleado y a los que eran empleados los han fumigado: fsssh).

Ada del Mar se mira las palmas de las manos vacías sentada sobre el colchón. Se pregunta dónde está el error Ya no opera desde su teléfono celular. Se lo requisaron en la entrada.

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