68.2017/10

Fanzine opaco que vibra

Opinel 3.14

Han vuelto a encontrar un cadáver en el río. Esta vez es el cuerpo de un niña. Flota boca abajo y se ha quedado atrapado entre unas cañas de bambú. Con este ya son mil doscientos los muertos que han aparecido esta semana. Mil doscientos fiambres que se han hallado en el río. La mayoría de ellos flotando boca abajo.

Jenofa Marichalar es la portavoz de la institución que da explicaciones a la opinión pública sobre este caso. Tras siete días de silencio, ha convocado a la prensa, se ha puesto frente a los micrófonos y ha realizado una declaración en la que argumenta que todo es normal. Quizás pueda percibirse un aumento en el número de cadáveres respecto a otras semanas, matiza, pero eso se debe a la ola de sugestión que está arrasando la ciudad y en ningún caso es un síntoma preocupante. La situación está controlada.

Eso era lo que queríamos, lo que necesitábamos oir porque nos hemos tranquilizado al instante. Caso resuelto, ha murmurado alguien en la sala cerrando un cuaderno de anillas y papel pautado. Un periodista de un medio de comunicación escrito vestido con una gabardina marrón y un sombrero negro le ha preguntado a Jenofa si no es significativo el hecho de que hasta ahora nunca se hubiera encontrado un cadáver en este río. ¿No es extraño que aparezcan tantos en tan poco tiempo?, ha preguntado de forma directa. Jenofa ha repetido que no, que es perfectamente normal.

Para ilustrar su respuesta ha mostrado un folio en blanco y ha asegurado con contundencia —mientras paseaba la punta de un lápiz sobre la hoja a modo de puntero láser— que los datos reflejados en ese papel demuestran que todo es normal.

Nos ha tranquilizado Jenofa, porque empezábamos a estar preocupados. Los cadáveres en el río son algo normal. Sí, algo perfectamente normal. Los producirá el calor o algo así. Sí, el calentamiento global. Claro, por eso han aparecido tantos durante los últimos días. Con este calor, es normal.

Jenofa Marichalar baja de la tarima. Sus compañeros de portavocía le ofrecen un vaso de agua y le dan palmadas en la espalda. Todo va bien. Todo va perfectamente bien.

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