68.2017/10

Fanzine opaco que vibra

Opinel 3.14

Hace unos días, tal y como se anunció en los medios, entró en vigor la Reforma Vegetal que regula las relaciones entre plantas y personas.

Reunido conmigo mismo en asamblea extraordinaria, he decidido que lo primero que voy a hacer es cesar a las orquídeas (Ophrys tenthredinifera) que tengo encima de la estantería y las voy a sustitur por un par de cactus (Acanthocalycium spiniflorum). Adornan casi lo mismo y beben mucho menos.

Al Eucharis (Eucharis grandiflora) lo voy a despedir: la producción de capullos ha bajado en los tres últimos trimestres y necesitamos más flores en nuestro hogar. Lo cambiaré por una planta menor de 30 años sujeta a un contrato de aprendizaje.

Al Poto (Epipremnum aureum) me lo voy a quedar hasta que termine las prácticas. Total, no pide mucho y cuanto más crece más se arrastra.

La Hiedra (Hedera helix), a la calle, de cabeza y sin indemnización. No me van los que trepan tanto en tan poco tiempo.

Como última medida, el riego se va a reducir de cuatro a dos veces al mes y a dos vasitos de agua por maceta o tiesto y queda suprimido totalmente el abono hasta nuevo aviso.

Mis vecinos ya se han interesado por las medidas aplicadas. Les he dicho que recorten sin piedad. Las plantas no hablan, no gritan, no se manifiestan. Parecen vegetales.

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