68.2017/10

Fanzine opaco que vibra

Cuando José encontró a JRR

Amelia.Qué. Ven aquí. Qué quieres. Que vengas aquí. No hace falta que digas aquí. venir siempre implica desplazamiento hacia donde está quien habla. Hay veces que no. Sorpréndeme.

Esa noticia viene de la última página. por ejemplo. ahí no implica movimiento hacia acá. Bueno, pero el periódico te ofrece algo, y ese algo viene a ti. No viene a mi. soy yo quién ha de buscarlo. no lo sé. puede ser. qué dice la noticia. No hay ninguna noticia. era sólo un ejemplo. Ah, vaya. como no entrecomillaste la frase de ejemplo me la creí. Bueno, tampoco estamos utilizando los guiones para introducir diálogos y nadie parece no entenderlo. Cierto, ahí tienes razón. Lo sé. a veces creo que el formato de un texto no es más que una convención social, pero que tampoco termina de ayudar más a quien lee. Hombre, lamento ser quien te discuta todo hoy, pero no me negarás que agiliza la lectura. Agilizar la lectura. me dirás que notas diferencia entre este párrafo y los formateados. hasta tal vez se te haya hecho más rápido este.

Espera. no usamos ni símbolos de interrogación. Signos. Bueno, pues no usamos ni signos de interrogación. No. antes tampoco lo hemos hecho. Guau. esto roza la anarquía. Y puedes comprobar que hasta de ella, surge un orden. Ya veo. El ser humano tiende al orden. a veces es excesivo darle todo mascado. quién quiere entender algo, lo hará. Lo que sigo sin entender es para qué me has llamado. Ah, sí. mira este mueble. Lo miro. qué pasa. Quiero que mires, que no sólo veas. Lo miro. qué pasa. No ves nada. Esa pregunta va con trampa. Por qué. Antes has remarcado que mire, y ahora me preguntas si veo. A veces me parece que te complicas en exceso. Habló, quien no utiliza formato de texto. Oye, no empezemos. Perdón. Además, la de papel que ahorramos así, que publicar esto es muy caro y no se publica solo. Qué bien lo vendes, no haces más que encontrar ventajas. Es que las tiene. Bueno, el mueble. qué le pasa.

Ah, sí. está hecho una mierda. tiene todo tipo de marcas de tus dedazos. Se podría decir que he dejado huella en esta casa. Ingenioso, pero no me vale. límpialo. Cómo. Coge esa bayeta y empieza a darle, y ya que estás repasa todos los muebles del salón. yo me voy. Te vas. Sí, pero no te dejo sola. No. No. cambio de narrador a mitad de historia. Guau. pura anarquía.

Amelia posó su mano sobre la bayeta. Era de color amarillo, aunque su superficie trabajada durante los años era cada vez más negruzca. Pero el dinero no entraba en abundancia en la casa, por lo que el mínimo ahorro que se pudiera hacer en menaje del hogar era necesario. Amelia levantó para observar la bayeta. Al trasluz de la ventana relucía aún más ese color limpieza. Sus dedos resbalaron por ese amarillo tejido, y aunque en un princpio podía parecer algodón, se trataba de microfibra. Una microfibra sintética, compuesta en su mayoría por poliester, aunque con presencia de poliamida. El hilo era cien veces más fino que el cabello humano, aunque seguía siendo algo más grueso que la seda. Aún así poseía el doble poder de absorción que el algodón, y no deja residuos en forma de vello ni trazas. Y todo eso con una duración superior a la de los Ents. Dios sabe cuanto tiempo esperó la humanidad un producto así.

Gracias a las forjas del Dr.Okamoto, junto con las del Dr. Toyohiko Hikota, puede utilizar hoy Amelia ese tejido, cuya calidad se asemeja a los pelos de la barba de la reencarnación odínica de Vegtamr.
Una simple pasada de la bayeta sobre la superficie del mueble sirvió para comprobar que en la batalla librada entre las microfibras y el polvo no habría color. Una pasada y esas partículas de piel muerta desaparecieron ahogando su grito bajo el poder absorbente de la bayeta. Amelia levantó la bayeta y la miró como quien contempla un tesoro. No se podía creer lo que tenía entre sus manos, y unas voces codiciosas en su cabeza comenzaron a sonar... Es mío...

Pero Amelia. aún estás así.

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